APRENDER DE LOS ERRORES

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Es un hecho que todo el mundo comete errores, pero lo que también es cierto es que no todos aprenden de ellos. Las personas emocionalmente inteligentes son exitosas porque nunca dejan de aprender ya sea de sus errores o de su propio éxito y se encuentran en continua reinvención para mejorar.

Investigadores de Clinical Psychophysiology Lab en la Universidad de Michigan encontraron que las personas pueden encasillarse en dos campos cuando se trata de cometer equivocaciones:

Los de mentalidad fija: “Me rindo, nunca seré bueno en esto” y los de mentalidad de crecimiento: “¿Qué habré hecho mal? Lo voy a intentar de nuevo para no volver a errar”.

Aquellos que tienen mentalidad de crecimiento utilizan ese conocimiento de sus propios errores para crecer, mientras que los de pensamiento fijo están destinados a repetirlos porque se esforzaron demasiado en ignorarlos.

No es que las personas inteligentes y exitosas sean inmunes a equivocarse, simplemente tienen las herramientas necesarias para aprender de sus errores. En otras palabras, reconocen de inmediato la raíz de sus confusiones y no vuelven a cometer el mismo error dos veces.

“Decisiones equivocadas” que hay que evitar cometer:

1. Creer que algo o alguien “es demasiado bueno para ser verdad”
Algunas personas son tan carismáticas y seguras que puede resultar muy tentador hacerles caso a todo lo que nos digan ya que hablan sobre el éxito de su negocio y cómo puedes salir beneficiado.

La gente inteligente pregunta cosas serias antes de envolverse en el tema porque se dieron cuenta que nadie es tan bueno como aparenta.

2. Hacer lo mismo y esperar resultados diferentes
Albert Einstein dice que es una locura hacer lo mismo y esperar un resultado distinto. Aun así, hay gente que esta segura que dos más dos en algún momento puede llegar a dar cinco. Por otro lado, la gente inteligente solo necesita experimentar esta frustración una sola vez.

3. No saber esperar
La gente astuta entiende que la gratificación no llega rápido. Comprende que el trabajo duro viene mucho antes de la recompensa y sabe cómo utilizar esto como motivación a través de cada paso hacia el éxito.

4. Perder de vista el panorama completo
El hecho de mantenerte tan enfocado en el trabajo puede despistarte de la imagen completa. La gente inteligente aprende de esto nunca dejando de evaluar sus prioridades diarias conforme la meta. No es que no les importe el trabajo en pequeña escala es solo que tienen la disciplina y la perspectiva de ajustar su proceso como sea necesario.

5. No hacer tu tarea
Todos hemos tomado un “atajo” en algún momento, ya sea copiarle la tarea a un compañero o entrar a una junta sin habernos preparado. La gente astuta se da cuenta que ocasionalmente existe la suerte, pero también saben que ese pensamiento los va a mantener lejos del cien por ciento de su potencial. Entienden que no hay sustituto para el trabajo duro y que si no hacen su tarea jamás van a aprender nada.

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