Es una forma de organizarse tanto en lo personal como en lo laboral que según los expertos colabora como una “vitamina” antiestrés.

Como con toda rutina, levantarse pronto y sacarle fruto a las primeras horas del día cuesta. El descanso es necesario y nuestro cuerpo se encuentra bien descansado y más cuando vivimos en un día a día estresante y le damos poca tregua. Pero si empiezas, verás poco a poco todas estas ventajas y además sentirás que cada vez te cuesta menos y que la energía positiva que mantienes a lo largo de la jornada es mucho mayor.

Las recomendaciones básicas son:

Hacer ejercicio, empezar el día con un punto de energía extra y crean una inercia positiva debido al flujo de hormonas que se produce con el ejercicio. Este ejercicio no tiene porqué ser muy intenso. Bastan, por ejemplo, 20 minutos de bicicleta estática o de paseo a buen ritmo y unos estiramientos.

Planificar el día y visualizarlo, dedicar unos minutos a concretar horarios y a visualizar su actividad, de manera que pueden anticipar algunos de los posibles momentos estresantes y fuera de ellos pueden pensar como afrontarlos.

Tomar un desayuno saludable, organizar la heladera es fundamental para tener una buena ingesta en todas las comidas.

Empezar el trabajo que menos gusta les apetece: las primeras cosas que intentan poner en su agenda son aquellas menos apetecibles o más costosas.

Es al principio del día cuando más energía tenemos y por lo tanto el momento más propicio para hacer la llamada que menos nos gusta, el informe aburrido u ordenar el lugar de trabajo. Al igual que el ejercicio, dejar hecho esto en las primeras horas hace que cuando las terminemos, el día parezca más agradable.

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