Todos nos preparamos para la entrevista laboral, pero son muchos quienes, a causa de la ansiedad, cometen errores que pueden hacerles perder una oferta que estaba por concretarse. Para que eso no te ocurra, dejamos algunas recomendaciones de aquello que debes evitar para no desaprovechar tu oportunidad.

1. No responder a la propuesta: Puede que necesites tiempo para analizarla; es normal. Pero deberías enviar un mensaje acusando recibo de la propuesta e informando que la estudiarás en un plazo determinado (“Me atrae su propuesta y es por ello que hablaré con mi familia y le daré una respuesta el lunes”).

2. Mentir: los procesos de verificación suelen ser minuciosos. Son muchos los candidatos rechazados por falsear información (especialmente en su examen de aptitud física). Es una pésima idea dar referencias falsas, extender las fechas de las experiencias laborales previas u ostentar títulos jamás obtenidos. Es deshonesto y cuesta tu credibilidad y marca personal. No la arriesgues de ese modo.

3. Causar rivalidades: No te sientas todopoderoso y único, y pretendas que las grandes organizaciones se pelean por ti. Debes poder destacar tu valor sin enfrentar empresas o generar competencia, si no estás seguro de cómo te responderán. Por ejemplo, muchos dicen: “Acme ofreció 100 mil pesos por mi cargo”, con la creencia de que ofrecerán 110 mil para contratarte. ¡Error! “No negociamos contra otras empresas. Debería aceptar esa propuesta, dado que retiramos la oferta.”, es la respuesta más probable.

4. Renegociar antes de comenzar a trabajar: Les comparto una anécdota para describirlo mejor: a una mujer se le ofreció el cargo de Vicepresidente Adjunta en una firma financiera. Una semana antes de la fecha estipulada para el inicio de sus actividades, ella contactó al Gerente de RR.HH. y le dijo: “Mis contactos me han informado que el cargo de Vicepresidente Adjunta es de menor categoría para alguien con mi experiencia y para la envergadura de su compañía. No lo sabía. Quisiera que me nombraran Vicepresidente”. Al cambiar los términos de la propuesta, se dio por rescindida la oferta.

5. Publicaciones en las redes sociales: Ten cuidado con lo que posteas en las redes. Un comentario agresivo o desafortunado puede costarte no solo una oferta, sino el empleo actual. Debes ser especialmente cuidadoso con la imagen que proyectas. Los reclutadores están atentos a estos parámetros.

6. No agradecer a tiempo: Aunque no es obligatorio enviar una nota de agradecimiento luego de una entrevista, es una cortesía altamente valorada. Ten presente que el potencial empleador ve a cientos de aplicantes para el puesto, y es probable que te tenga presente si te tomas un momento para agradecerle por su tiempo.

7. “Conducta dudosa”: Si tienes un accionar cuestionable en cuanto a tu profesionalismo o tus modales, puedes perder una oferta de trabajo. Tal fue el caso de Juan, a quien lo invitaron a cenar con el VP de la compañía como parte final del proceso de selección. No solo que llegó 40 minutos tarde (y no quiso llamar por teléfono para avisar para “no molestarlo”), sino que trajo a un amigo, suponiendo que haría la conversación con el VP más amena. El resultado fue lo opuesto y Juan no obtuvo el empleo.

8. Confundir las instancias de entrevistas: Pueden retirarte una propuesta si no logras distinguir la diferencia de una primera entrevista con la segunda o tercera. En la primera, ambas partes se están dando a conocer. La empresa quiere saber de ti y viceversa. En la segunda, se espera que el candidato comprenda la función que ocuparía y haya preparado preguntas relevantes para despejar dudas al respecto. Quienes desconocen esta diferencia tienen menos oportunidades de obtener el puesto.

9. Estar “fuera del radar”: Puedes perder una oportunidad de empleo por no entregar un formulario que te han solicitado o “desaparecer” sin responder mensajes. Es una falta de consideración no dar una respuesta. Puede que estés ocupado, o la propuesta no te atraiga; en cualquier caso: debes informarlo educadamente.

10. Ansiedad: No cambies tu perfil de LinkedIn ni hagas grandes anuncios de tu nuevo cargo hasta no estar en él. Espera a que la tinta de tu contrato esté seca para dar la noticia. No conviene hacer alarde hasta que la propuesta se convierta en un hecho.

Y recuerda que, si pierdes una propuesta de empleo no significa que hayas fracasado, sino que el destino quiere llevarte en otra dirección. Todos los días aprendemos algo y hay que ser receptivos a las señales que recibimos. Mantén la mente abierta, sigue tu camino y ¡buena jornada!

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