Con esta pequeña biografía se disparan un montón de ideas y soluciones que hacen a la vida de la empresa actual.

Henry Ford:”Tras haber recibido sólo una educación elemental, se formó como técnico maquinista en la industria de Detroit. Tan pronto como los alemanes Daimler y Benz empezaron a lanzar al mercado los primeros automóviles (hacia 1885), Ford se interesó por el invento y empezó a construir sus propios prototipos. Sin embargo, sus primeros intentos fracasaron. No alcanzó el éxito hasta su tercer proyecto empresarial, lanzado en 1903: la Ford Motor Company. Consistía en fabricar automóviles sencillos y baratos destinados al consumo masivo de la familia media americana; hasta entonces el automóvil había sido un objeto de fabricación artesanal y de coste prohibitivo, destinado a un público muy limitado. Con su modelo T, Ford puso el automóvil al alcance de las clases medias, introduciéndolo en la era del consumo en masa; con ello contribuyó a alterar drásticamente los hábitos de vida y de trabajo y la fisonomía de las ciudades, haciendo aparecer la «civilización del automóvil» del siglo XX.”

De sus frases famosas destacamos las referidas a Innovación, la Eficiencia y Un paso a la vez. Tres conceptos simples e irremplazables en las organizaciones.

La clave del éxito es la innovación
“Innovación sin ejecución es alucinación”. Ford no era inventor sino un innovador. Gracias a su modelo de ensamblaje en línea se originó la producción en masa en una escala nunca antes vista. Sin embargo, hay que recordar que Ford no inventó el auto, simplemente tomó un producto que ya existía, lo mejoró y lo vendió como un producto nuevo para un mercado que nunca antes pudo tenerlo.

La eficiencia es la clave del éxito
“He observado que las personas eficientes avanzan mientras el resto pierde el tiempo”. La compañía de Ford estaba basada en la eficiencia de su línea de producción. El ensamblaje en línea le permitía producir automóviles de manera rápida y a bajo costo, pero también le abrió la puerta para pagar mejores salarios a sus empleados. Esto a su vez hizo que la empresa pudiera retenerlos por más tiempo y entrenarlos para el crecimiento de la firma.

Cuando Ford introdujo este modelo de producción en Michigan en 1913, dobló la producción de su Modelo T sin tener que contratar más empleados o sacrificar la calidad de su producto. Los precios de los autos bajaron de US$800 a US$350 y los salarios de sus empleados subieron de US$2,34 al día a US$5. Todo esto sin sacrificar ganancias.

Un paso a la vez
“No hay nada que sea realmente difícil, sólo un montón de problemas pequeños”. Ford nunca pensó que su nombre sería icónico en la industria automotriz 68 años después de su muerte. Él comenzó su empresa desarrollando un producto, después diseñando un modelo de producción que le permitiera tener precios competitivos, luego estudiando ampliamente el mercado y finalmente, lanzando una fuerte campaña de publicidad.

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