LA RESISTENCIA A LOS CAMBIOS – RASGOS ESCRITURALES

Podemos afirmar que resistirse a los cambios es algo natural en cualquier ser humano.
De hecho en la vida de las personas se suceden una serie de etapas que sin lugar a dudas vienen marcadas por cambios y esto muestra a las personas con diferentes grados de resistencia a los mismos.

En la escritura se puede observar entre otras variables que el margen inferior cuanto más pequeño sea, más importante será la resistencia que tenga la persona a enfrentar o aceptar cambios tanto en la vida familiar como laboral o social.

Este aspecto muestra asimismo dificultades de flexibilidad en un grupo de trabajo y falta de tacto para ser comprensivo y aceptar las ideas de los otros.

También en los casos donde se dejan las letras al borde inferior del papel, como los puntos y aparte muy convencionales, son síntomas de dificultad a cambiar.

Las escrituras monótonas, lentas, invertidas, son expresiones gráficas de los frenos, que el individuo pone ante los cambios de situación.

La escritura lenta, muestra en su aspecto general, que quien la realiza, presenta una actividad mental tranquila y muy prudente.

En las tareas de orden mental, la persona, analiza, clasifica y suele relacionar las cosas según su forma más concreta, sin llegar a modificar ni transformar nada.
Esto quiere decir que la persona solo concibe los hechos y cosas tal como las observa de la realidad, no mostrando bajo ningún concepto creatividad o aportes de ideas nuevas que puedan resultar beneficiosas.

Al individuo, se lo podrá censurar por su falta de velocidad mental, su rutina o su convencionalismo, pero no por los errores que pueda cometer, ya que en este aspecto revelará un adecuado sentido común.

Pondrá de relieve una naturaleza serena, pasiva, sin inquietarse por nada.

Como aspecto más regular, revelará dificultad para comprender y asimilar temas de cierta complejidad y ser activo en la resolución de problemas cotidianos.

Las personas presentan diferencias en su inteligencia, y en otras aptitudes y en las oportunidades que han tenido para lograr aprender distintas formas de conducta.

Pero tan importante como estos factores, debe considerarse la organización emocional y motivada de la conducta de una persona; esto quiere decir, lo que es capaz de intentar, con que dificultades lucha, y de que forma reacciona ante esas dificultades.

Existen personas tranquilas, que sufren pequeñas perturbaciones y que es raro que puedan causar trastorno alguno en la escena humana.
Pero también están aquellas personas, que son verdaderos torbellinos o aquellos que poseen una condición confusa en su forma de actuar y de pensar, que crean los dramas del vivir social.

De esta forma vemos por un lado al hombre tímido, que evita los desafíos y peligros que se presentan en su camino y por otro lado a quellos que viven con extremas tensiones ( carrera de las armas, construcción, minería u otras actividades que encierran una forma de trabajo diferente a las demás).

Aunque no siempre es considerada de esta forma, la resistencia que una persona pone a los cambios, así como la frustración, deben considerarse como un factor básico en la variabilidad humana y suele producir con frecuencia, cambios en la conducta individual, en el modo que tiene el hombre de responder al medio social y en la forma que planifica y ejecuta su plan de vida.

Cuando una conducta de adaptación o de resistencia individual a nuevas formas o procesos de trabajo se resiente, por diversos factores, este trastorno conduce a la evolución de nuevas formas de respuesta.

Estas características que se acaban de mencionar son observables en la escritura y demuestran las condiciones de las personas y sus aptitudes para cubrir ciertos puestos de trabajo y su potencial de desarrollo con relación a los mismos.

Sin duda las formas más persistentes de la resistencia al cambio proceden del choque de motivos y actitudes internas del individuo.

Personas que suelen escribir de una forma rápida y precipitada, muestran que son irreflexivos, con falta de dominio en la acción, en el pensamiento y en las expresiones.

Estas características reflejan la tendencia a la irritabilidad, no pudiendo controlar sus nervios y sus emociones y por lo tanto señalan la dificultad para poder llegar a aceptar coherentemente los cambios que se produzcan en el entorno. Esto reflejará su disconformismo y la resistencia se hará notar, lo cual provocará sin lugar a dudas fricciones en la relación interpersonal.

Las personas con agresividad considerable, por lo general es dinámica, activa y emprendedora, pero también resistente a los cambios sobre todo cuando no está de acuerdo con ellos.

Su escritura será fuerte y presionada, de tipo más bien agitada y con cambios en la dirección del escrito, reflejando de esta forma que le cuesta mucho aceptar opiniones o juicios ajenos, aún cuando pueda demostrar lo contrario.

Fuente: Lic. Héctor Faría - Estudio Grafológico Laboral