La incertidumbre, la responsabilidad, la demanda de ser organizado y otras más, son cualidades que deben tener los trabajadores independientes, que en cierto modo asustan al empleado de oficina. La posibilidad de trabajar a tan pocos metros de tu cama sin poder acostarte en ella, es una tentación difícil de evadir, pero no imposible.

Ambos mundos se ven como opuestos. Cualquier oficina se considera como un lugar de estricto trabajo y supervisión, con empleados que desempeñan un papel y que deben cumplir ciertas labores. Mientras que el hogar se ve como el lugar de relajo y ocio, donde normalmente nos prohibimos pensar en trabajo. Pero la oficina también puede ser un espacio de libertad social, así como también la casa puede transformarse en espacio de trabajo.

Los expertos llegaron a las siguientes conclusiones:

“Si en nuestro hogar existe una tendencia en improvisar un lugar de trabajo que si no cuenta con la comodidad mínima necesaria nos puede generar graves daños de postura, además de desconcentrarnos de nuestra labor”

La solución debería buscarse:

“Tener un buen escritorio o mesa, una silla cómoda y poner toda tu disposición al trabajo a realizar, son elementos primordiales para una buena ejecución laboral dentro del entorno cómodo y tentador de tu hogar”

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