“En 1812, Manuel Belgrano asumió la jefatura del Ejército del Norte y por ese entonces creó e izó por primera vez, en las barrancas rosarinas del Paraná, la bandera azul y blanca que pasaría a ser la bandera nacional.”

Aunque la historria lo ha hecho trascender principalmente como militar y político, Belgrano, uno de los próceres de la independencia de su país, está considerado el primer economista de la Argentina.

Estudió en el Real Colegio de San Carlos (hoy Colegio Nacional de Buenos Aires) y luego viajó a España, a seguir la carrera de leyes, primero en Salamanca y luego en Madrid y Valladolid, donde se graduó de abogado.

En la Península Ibérica el joven Belgrano se interesó de modo especial en la economía política, leyendo a Vitoria, Quesnay, Adam Smith, Jovellanos y Campomanes, entre otros, y llegando a presidir la Academia de Práctica Forense y Economía Política de Salamanca; incluso tradujo del francés un tratado de “Principios de la Ciencia Económico-Política” que se publicaría en Buenos Aires en 1796. A raíz de la lectura de los autores clásicos quedó imbuido de las ideas de libre mercado.

Su interés en las cuestiones de índole económica influyó para que, a su regreso a América en 1793, lo nombraran primer Secretario del Consulado de Buenos Aires, un organismo creado con el objeto de fomentar el desarrollo de la agricultura, la industria y el comercio en el Virreinato del Río de la Plata.

En las “Memorias” anuales del Consulado, cuya redacción tenía a cargo, expuso con claridad sus ideas, abogando por lo que hoy llamaríamos el desarrollo agrícola sustentable y el cuidado del medio ambiente, e impulsando el comercio y la industria. Propuso la rotación de cultivos, la forestación, el establecimiento de curtiembres y el impulso de la navegación comercial. La Memoria de 1776 es un verdadero programa de desarrollo basado en el sector agrícola. También propició la construcción de un muelle y el sondeo del río de la Plata; promovió la creación de una Escuela de Comercio para la enseñanza de aritmética, teneduría de libros, principios de cambio, reglas de navegación, leyes y costumbres mercantiles, elementos de geografía, estadística comercial comparada y economía política; y propuso la instauración de premios para trabajos de experimentación y para iniciativas agrícolas e industriales.

Ejerció el periodismo, publicando artículos en el “Telégrafo Mercantil” desde 1801, en el “Semanario de Agricultura, Industria y Comercio” a partir de 1806 y en la “Gaceta de Buenos Aires” en 1809. En 1810 creó y dirigió el “Correo de Comercio”.

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