El trabajo ya no es un sitio, es una actitud. Y el tiempo vale dinero. Son dos axiomas que se repiten a la hora de hablar con expertos y profesionales. Otra sentencia es que el trabajo presencial empieza a dejar paso al teletrabajo y que mirar cara a cara al jefe no es sinónimo de productividad. Los datos demuestran que en la oficina… sí se pierde el tiempo, aunque socializar y hacer equipo evite la soledad y la ansiedad del freelance. Y también que el trabajo en ‘cualquier lugar’ puede condenarnos a no desconectar.

Un informe de Workmeter desvela que solo un 45% de la jornada laboral en España es productiva y que un 35% del tiempo se destina a tareas necesarias, pero que no aportan rentabilidad. El 20% restante son horas no productivas en las que se produce una pérdida neta de tiempo, recursos y dinero. Y en qué perdemos el tiempo. El 44,7% de esas horas las dedicamos a mirar Internet y un 23,4% a hablar con los compañeros. No solo eso, un 6,8% se pierden en gestiones personales que no podemos hacer fuera del horario laboral. Al menos, solo se contabiliza un 1% de empleados que llegan tarde. Es la radiografía del tiempo perdido. La clave es no ser conscientes de nuestro propio tiempo.

Al final, pasamos una media de 9 horas y 19 minutos en el trabajo, de los cuales trabajamos un tiempo activo real de 7 horas y 12 minutos si excluimos tiempo dedicado a pausas, interrupciones, almuerzos… De todo el tiempo activo real diario, solo 6 horas y 34 minutos son productivos. Y sí, el pitillo convierte las pausas de seis minutos de media en las más comunes. No hay que olvidar la reuniones, que se comen el 14% de nuestro tiempo. No solo eso. El ser humano necesita entre 2 y 3 minutos para volver a un estado de concentración. Esa es la vida en la oficina.

Pero en el reverso de esta realidad encontramos otra. Es el trabajo 24×7, el de los empleados hiperconectados, el del teletrabajo en el que tampoco se desconecta nunca, el concepto de que se puede trabajar en cualquier parte.

El 65% de los trabajadores reconoce que su empresa le llama fuera del horario laboral. Entre los directivos, la cifra se dispara hasta el 90%, según se desprende de un estudio elaborado por la empresa Edenred y la consultoría Ipsos. No solo eso.

El 98% de las trabajadores envían emails de noche o en fin de semana. Un 53% se levantó mientras comía por una llamada de trabajo y tan solo un 3% no envía mails de trabajo en sus vacaciones. ¿Se puede vivir así? ¿Es el futuro que nos espera? Francia ya ha aprobado una ley de desconexión que obliga a las empresas a no ‘agobiar’ a los empleados. AXA, en España, reconoce el derecho de los trabajadores a no responder a los mails o mensajes profesionales fuera de su horario de trabajo, salvo causa de fuerza mayor o circunstancias excepcionales.

RH Magazing

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