“Cuando se está bajo presión, tomar decisiones es más difícil, ya que se debe ejecutar con inmediatez mientras se busca aminorar las posibles malos resultados.”

La receta es:

Delegar la carga de trabajo y priorizar las decisiones que se deben tomar es la mejor manera de disminuir la tensión laboral. De esta manera, se puede tener un margen para actuar un poco más flexible y tomar el tiempo de reflexionar.

Entonces,

Ya que la carga de trabajo es menor, y por lo tanto, la tensión disminuyó, el siguiente paso es priorizar. Esto puede ir desde elegir qué correo contestar primero, hasta qué sacrificar para obtener un buen resultado de la decisión tomada. Al ser una decisión laboral, se debe tomar en cuenta que las elecciones fundamentales son las que beneficien a la mayor cantidad de personas posibles.

El economista británico George Shackle, que se dedicó a estudiar los esquemas de toma de decisiones en las empresas, definió en su libro Decision, Order and Time in Human Affair (publicado en 1961), que tomar una decisión es hacer un corte entre el pasado y futuro; es decir, planificar el porvenir con un deseo en específico y, con base en ello, elegir las alternativas que más se acercan a ese objetivo.

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