El “Día Internacional de la Mujer” se celebra el 8 de marzo a partir de la decisión de la ONU en 1975, del que antes se conocía como “Día de la Mujer Trabajadora”, en conmemoración de los sucesos conocidos «las trabajadoras de una fábrica textil de Nueva York llamada Cotton declararon una huelga en protesta por las condiciones insoportables de trabajo, cuyas vidas sucumbieron en un feroz incendio”.

Mucho camino se ha recorrido y hoy hablamos del “techo de cristal” como una expresión recurrentes, para referirnos a los obstáculos que tienen las mujeres para lograr el ascenso laboral y acceder a cargos directivos.

También es la forma de interpretar simbólicamente esa superficie superior que permite a las mujeres mirar hacia arriba pero que les impide traspasarla, que está construido sobre la base de rasgos que son difíciles de detectar, por eso no se ve y se llama de cristal.

En 1986 apareció por primera vez el término en un artículo sobre mujeres ejecutivas del “Wall Street Journal”, en el que describían las barreras invisibles a las que se veían expuestas las mujeres trabajadoras altamente calificadas que les impedían alcanzar los niveles jerárquicos más altos en el mundo de los negocios, independientemente de sus logros y méritos, porque encontraban esa superficie superior invisible o techo de cristal.

Ejemplo de este concepto, que se supera lentamente son el bajo porcentaje de cargos ocupados por mujeres en la alta dirección, la brecha salarial y la dificultad de acceder en igualdad de condiciones a su desarrollo profesional.

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