Además de la formación académica el Coach cultiva lo que conocemos como softskills imprescindibles para el desempeño de su carrera. La comunicación, la empatía, la honestidad, la flexibilidad y un alto grado de inteligencia emocional lo acompañan en su trabajo.

• Habilidades de comunicación, capacidad de escucha, habilidad para transmitir ideas, para dar feedback, interés por el diálogo…

• Empatía, interés por el otro y aceptación de lo ajeno, lo que permite al coach asomarse al mundo de la persona que recibe el coaching y verlo con sus gafas, entendiendo su punto de vista.

• Honestidad, integridad, credibilidad, responsabilidad para interactuar con los clientes de forma sincera, recibir confidencias, manteniendo la confidencialidad.

• Actitud positiva, optimismo y confianza, imprescindibles para ver en el otro todo su potencial y hacérselo ver a él.

• Flexibilidad, creatividad, adaptación al cambio y visión estratégica. Todo proceso de coaching implica aprendizaje y todo proceso de aprendizaje supone abordar cambios.

• Inteligencia emocional, aceptación de la vida, una cierta espiritualidad… Disciplinas que potencian el autodesarrollo, como la meditación, el yoga, el tai-chi, etc., son prácticas habituales de muchos coaches.

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