Prácticas profesionalizantes, capacitación para el trabajo y sistema dual: cuáles son las iniciativas que ya funcionan vinculando alumnos y lugares de trabajo.

Dentro de la reforma de la escuela secundaria que impulsa el gobierno porteño, el anuncio de que los alumnos de quinto año deberán destinar todo un cuatrimestre a prácticas laborales despertó la polémica.

Las luces de advertencia se encendieron tanto por el riesgo de funcionar como formas precarizadas de trabajo, como por la imposición naturalizada de la lógica empresaria en el sistema educativo.

Las empresas, por otro lado, ven con buenos ojos la extensión de este tipo de prácticas, que ya existen para las escuelas técnicas, a otros recorridos curriculares. Desde su perspectiva ayudan a cubrir la brecha entre la formación escolar y el mundo laboral, aportando a los alumnos no sólo capacidades técnicas sino también competencias de las llamadas “blandas”, todas herramientas necesarias para mejorar las posibilidades de empleo y desarrollar perfiles adecuados al mercado de trabajo.

En la Argentina existen diversas experiencias de vinculación de la escuela secundaria y el mundo laboral. Por un lado, las prácticas profesionalizantes, obligatorias para los estudiantes de las escuelas técnicas. Por otro, iniciativas de responsabilidad social empresaria que desarrollan cursos o capacitaciones de formación para el trabajo. También está la experiencia del sistema dual, en el cual los egresados del secundario estudian en la empresa según el modelo alemán, que en el país ponen en práctica compañías que integran la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana.

Clarín

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