Un estudio hecho en la Universidad de Carolina del Norte, aportó un poco de luz a la eterna duda de si llevar tacos al trabajo impulsa o entorpece las carreras profesionales de las mujeres.

Kitten heels, stilettos o plataformas: resulta muy difícil sustraerse de la complejidad que rodea estos simples zapatos con taco, privilegio y a la vez castigo de muchas mujeres.

Según Sreedhari Desai, profesora en la escuela de Negocios Kenan-Flagler de la Universidad de Carolina del Norte, las mujeres perciben que hay un juzgamiento por la ropa que llevan puesta, pero incluso la elección del calzado puede influir en la manera en que se las ve en el lugar de trabajo. Ella compartió los resultados obtenidos en una investigación realizada respecto a los efectos de la vestimenta femenina en el trabajo.

Nos encontramos con países como el Reino Unido, Israel o Japón, donde las compañías pueden legalmente despedir al personal femenino por mala conducta si se resisten a usar tacos. En Estados Unidos, los empleadores pueden establecer un código de vestimenta, mientras que no sea muy ofensivo para algún grupo de género.

Desai y su equipo desarrollaron una serie de estudios para comprobar si los zapatos altos de taco son un obstáculo o contribuyen a la carrera profesional femenina. Este estudio tiene como objetivo comprender la forma en que la gente evalúa a las mujeres en una amplia gama de escenarios de trabajo y en una serie de dimensiones, como por ejemplo, hacer una presentación, dirigir una clase, participar en una negociación, hacer una entrevista de trabajo, con una sola variable cambiante, que la mujer llevaba zapatos planos o tacos.

En repetidas veces, aquellas mujeres con zapatos planos fueron las que se consideraron más preparadas, más capaces y obtuvieron evaluaciones superiores tanto de mujeres como de hombres de entre 20 y 50 años. En el caso del trabajo como director, un empleo asociado más a lo masculino, el prejuicio se mantuvo contra las mujeres con taco, incluso cuando el calzado de la otra persona no se podía ver por los observadores.

La experta comenta que hubo variables que no se consideraron al momento de hacer el estudio, pero que pueden influir. Variables como diferencias nacionales, raciales o culturales, no se tuvieron en cuenta, y requieren de un estudio más profundo y exhaustivo. A su vez, ver la valoración de hombres usando calzado alto o tacos es algo interesante de estudiar. Todas estas pueden influir en la percepción  y en los observadores.

Lo importante es que a través de un conjunto de escenarios diferentes todavía se ve un efecto. Por lo cual, se debe ser consciente de que incluso cosas pequeñas como esta, pueden tener una influencia en la percepción de los demás hacia uno mismo como persona y como profesional.

Hay un aumento en el deseo de estar cómodos mientras hacemos nuestro trabajo, a la vez que hay una incomprensión aguda de las reglas dirigidas a un solo género. Esto ha calado en nuestro estilo de vida e impactado en el código de vestimenta profesional y deben llevar a las empresas a evolucionar y cambiar sus formas. De esto vemos evidencia en muchas empresas ferroviarias y áereas, que han pasado de estrictos códigos formales estéticos de las azafatas, a permitirles usar pantalón, como sus compañeros varones. Debemos superar el reto y lograr reducir la discriminación laboral por género. Romper con las diferencias como éstas, de vestuario femenino y masculino, es una manera de alcanzarlo.  

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