“Lo más importante en la comunicación es escuchar lo que no se dice”, Peter Drucker.

Hay habilidades de comunicación no verbal, optimización del tiempo y capacidad de persuasión que se pueden adquirir a cualquier edad.

Un día cualquiera en la oficina. Usted está es una reunión.

Su jefe está exponiendo un nuevo proyecto en el que va a trabajar y, a medida que habla, le vienen a la cabeza algunas ideas, muy pertinentes.

Hace un ademán de tomar la palabra, mira entonces a las demás autoridades presentes en la sala y, de pronto, el corazón se le acelera, las manos empiezan a sudar….

Ahora es usted el jefe. Su plantilla está desmotivada, las cifras no van como quisiera y necesita pedir a todos un pequeño esfuerzo extra.

Sabe que tiene que motivar, y ha ensayado el discurso una y otra vez frente al espejo, pero cuando llega el momento la respiración se entrecorta, y esa intensidad en la voz desaparece.

¿Le suena? Los teóricos lo llaman glosofobia, o fobia a hablar en público.

La habilidad de comunicarse ante los demás juega un profunda papel en el desarrollo profesional.
Hoy por hoy la capacidad de expresarse correctamente y de transmitir un mensaje a una audiencia son

valores muy útiles, para todo tipo de profesiones -no sólo comerciales, publicitarios o puestos directivos-, y en todo tipo de circunstancias.

Sirven, por ejemplo, para convencer a los superiores de que un proyecto hay que llevarlo a cabo de una determinada manera, o para hacer oír sus ideas en un eventual trabajo en equipo.

Preguntar una duda, tomar la palabra en una reunión de vecinos o hacer un brindis son otras situaciones cotidianas donde aplicarlos. Ser capaz de inspirar, motivar y convencer es el siguiente paso, y todo un don, informó Expansión.

Personalidades como Steve Jobs, fundador de Apple; Richard Branson, presidente de Virgin; o Elon Musk, creador de PayPal, del fabricante de coches Tesla y de la empresa de viajes espaciales SpaceX, forman parte del selecto club de brillantes comunicadores. Son la versión moderna de los Cicerón, Pericles y Demóstenes de la Antigua Grecia.

En la habilidad para transmitir un mensaje el 90% es método y sólo el 10% es innato, dicen los expertos.

Buenas noticias: existen técnicas que, con algo de práctica, ponen estas aptitudes al alcance casi de cualquiera. Es la Presentología, que va un paso más allá de la oratoria e incluye aspectos como la comunicación no verbal, la gestión del tiempo y la capacidad de persuasión.

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