“El ajedrez no es un juego de azar, sino un juego racional, ya que cada jugador decidirá el movimiento de sus piezas en cada turno”

El análisis de estos cinco puntos del juego de ajedrez nos conduce necesariamente a un modelo estratégico de aplicación en la vida y en la empresa. Así hablamos de la apertura, del análisis de los errores, del valor de sacrificar una pieza, de la administración del tiempo y de la creatividad.

1. Conocer las Aperturas. La apertura es la fase inicial de una partida de ajedrez, en donde el objetivo es obtener una posición de comienzo ventajosa. En caso de no poder realizarse con éxito, implicará una situación de inferioridad para el resto del juego.

Esta fase de una partida consta de alrededor de 20 movimientos por lado. Existen cientos de alternativas analizadas y estudiadas. La enciclopedia de Aperturas de Ajedrez se encarga de recopilarlas y considera 5 categorías principales, que a su vez contienen más de 100 subcategorías cada una.

Una apertura sólida permitirá consolidar posiciones favorables; por el contrario, la debilidad en esta fase difícilmente podrá ser compensada en el posterior transcurso del juego.

Un ajedrecista profesional invierte cientos de horas de su tiempo en el estudio de estos movimientos.

Solemos adjudicar a la suerte ( ya sea buena o mala) ciertos eventos de nuestras carreras o relaciones,pero la verdad es que el azar sólo cobra un valor predominante cuando el resto de los aspectos más sólidos han sido descuidados. Es decir, dependemos de otros o las circunstancias para poder conseguir una meta.

La principal lección del ajedrez en este caso es que un orden, conocimiento y planificación inicial, lejos de limitarnos, favorecen al desarrollo de la creatividad.

Richard Reti, creador de la apertura Reti, con la cual derrotó al campeón Mundial Capablanca en 1924

2. Análizar los errores. El análisis de partidas jugadas es una de las tareas principales del entrenamiento de ajedrez. Allí se analizan los movimientos realizados, además de otras jugadas posibles, y se hipotetiza sobre qué hubiese sucedido en cada situación alternativa.

No pretendemos hacer una apología del error ni mucho menos, sólo comprender cabalmente que quien nunca se equivoca es porque realmente poco ha intentado hacer. El error es parte importante de nuestro crecimiento y superación, y por ende se debe pensar en ellos para contrarrestarlos e impedir que se conviertan en fantasmas en nuestra mente que nos impida seguir avanzando.

El grave obstáculo de equivocarse o realizar una mala jugada es quedarse anclado en el pasado y luego accionar de forma análoga en el futuro embebidos en las sombras del miedo y la inseguridad.

Equivocarse y aceptarlos nos da la posibilidad de querernos, aceptarnos y respetarnos como persona. Una vez conseguido este logro el resto parece ir concatenándose de manera positiva.

3. El valor de sacrificar una pieza. Un joven ajedrecista invitado de 13 años derrotó en 1956 a uno los más reconocidos ajedrecistas de la época, en el trofeo Rosenwald, donde acudían los mejores 12 ajedrecistas de EEUU.

La noticia ya sería de por sí fuera de lo común, pero lo que la convirtió en la llamada “La partida del siglo”, son los sacrificios de piezas ofrecidos por el adolescente, entre ellos el sacrificio de dama de la movida 13.

Un sacrificio en ajedrez es una exquisita jugada y una de las más apasionantes del juego, donde se ofrece una pieza al rival en busca de un beneficio mayor. Ofrecer la dama como en este caso, es el máximo riesgo y tentación para el oponente.

El niño fue ni más ni menos Bobby Fischer, luego campeón Mundial de Ajedrez, y por muchos considerado el mejor ajedrecista de la historia.

Con esto:

¿queremos decir que debemos dejar de lado nuestra vida personal por cosechar dinero en una empresa?

¿qué debemos abandonar nuestras utopías por entenderlas difíciles de conseguir?

Nada más alejado de la realidad.

Sacrificar una parte es entender un todo , tener visión absoluta y decidir dejar ir ciertos aspectos menos relevantes en pos de otros más importantes con la dosis de creatividad e ingenio que cada acción en particular amerita.

Ir contra el statu quo, romper reglas, permitirse pensar y ser distinto, plantear caminos alternativos es una manera que te llevará a la concreción de tus objetivos.

4. La correcta administración del tiempo. Existen en el ajedrez diversos modos de juego, cada uno con su respectiva dinámica

Desde las partidas relámpago con 1 minuto por ajedrecista para toda la partida, o las partidas de ritmo clásico con dos horas hasta la movida 40.

No organizarse correctamente puede provocar errores, como le ocurrió a Kasparov frente a Karpov en uno de sus célebres duelos mundiales, donde contando con una situación ganadora cayó en derrota por mal utilizar sus minutos.

El tiempo es la mayor ventaja y virtud con el que podemos contar pero sólo si lo sabemos administrar en nuestro beneficio.

No hablamos de calendarios, rutinas y recordatorios del smartphone, sino precisamente del tiempo que consumimos pensando erróneamente, dudando en lugar de actuar, temiendo en vez de forzar la valentía.

¿Cuánto tiempo tardamos en entender a nuestros padres, amigos, parejas para perdonar, aceptar y disfrutar?

¿Cuánto tiempo perdemos por creer que nos deben aceptar en lugar de entender que la única aceptación necesaria es la de nosotros mismos?

Y por supuesto, ¿cuánto tiempo invertimos en quejas, lamentos y críticas hacia los demás para intentar disimular de una manera poco aceptable las propias falencias que no nos animamos a cambiar?

En el ajedrez el tiempo es importante, en la vida y los negocios es más importante aún pero sólo si logramos que juegue de nuestro lado.

5. La creatividad humana. El ajedrez es un juego, o deporte según algunos, que combina inteligencia, pasión, estudio y creatividad. ¿Podría hacer mejor el trabajo del hombre una computadora con la capacidad de jugar ajedrez?

IBM se puso el objetivo de crear una computadora que venciera a un gran ajedrecista y asi nació la famosa Deep Blue. En su lanzamiento enfrentó al campeón Mundial Garry Kasparov en el año 1996, con victoria para el ruso y 1997, con triunfo de la supercomputadora por 3 1/2 a 2 1/2 en 6 partidas

Es increíble lo parejo que resultó el juego entre un ser humano, contra una computadora capaz de analizar 200 millones de jugada por segundo.

Aun así, años más tarde se descubrió que la computadora había tenido un error. Ante un bloqueo por incapacidad, lanzó una jugada al azar, que resultó ser una sorprendente jugada que desconcertó al campeón durante el resto de las partidas acerca del modo de decisión de Deep Blue.

Saber jugar entonces es tener la capacidad de sorprender, crear de la nada, dar vuelta todo y volver a empezar, adelantarse mentalmente a la situación deseada para deducir qué fortalezas debemos cultivar y mejorar.

Nuestro cerebro y emociones tienen la capacidad de reeducarse y cambiar tanto a favor como en contra.

La principal pregunta es.

¿Qué tanto estamos dispuestos a cambiar y jugar para conseguir nuestro sueños?

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