“Lo haría si fuera más joven; soy demasiado viejo para volver a estudiar; ya es tarde para ponerme en forma; soy muy viejo para encontrar a alguien; no a mi edad.” ¡Tonterías!
No permita que la edad sea una barrera. Haga lo que quiere hacer, sin importar su edad.
Puede casarse a los 40, comenzar a hacer deporte a los 50 y cambiar de carrera a los 60.
Y puede seguir bailando a los 80
Patrick William Moore, Ways to Fly

En el siglo XXI, la posibilidad de prolongación de la vida es significativamente mayor que en épocas anteriores. En los últimos 90 años, la longevidad en la cultura occidental se ha incrementado 30 años. Esto significa que no solo está aumentando el número de jubilados, sino que de acuerdo a nuevas tecnologías e invenciones médicas se espera vivir mejor durante 30 años o más.

Estamos frente a un cambio de paradigma en relación con la jubilación. Por un lado la sociedad se enriquece con este grupo etario que aporta experiencia y sabiduría, creando valor agregado en el ámbito económico, en lo social y en lo espiritual. Por el otro, hoy, muchas personas se jubilan antes de la edad formal, y se encuentran regresando por diversas formas al mundo laboral. Podríamos decir que actualmente la nueva jubilación coloca al jubilado en el “asiento del conductor”. Es decir la persona elige su futuro de vida.

Sin embargo, las personas enfrentan de diversas formas esta etapa de la vida. Para cada uno la jubilación tiene diferentes significados. Para algunos es importante el descanso y la diversión, para otros el desarrollo personal vía trabajo o capacitación. No existe un modelo de jubilación que se adapte a todos. La realidad es que muchas veces, aunque en esta etapa se puede hacer todo lo que se soñó, los jubilados se encuentran con exceso de tiempo libre y con un drástico cambio de orientación en su estilo de vida. Por ese motivo es importante la planificación en esta transición, ya que no es un acontecimiento simple sino un proceso prolongado que hay que saber discernir y elaborar.

Algunos estudios apuntan a que las personas que se jubilan a menudo se sienten influidas por ciertos modelos negativos, el retiro se asocia por lo general con el envejecimiento, en lugar de percibirse con una visión positiva y generosa de la madurez y como una etapa de cambio personal y de crecimiento interno. Abandonar una trayectoria profesional no supone dar la espalda a la vitalidad esencial.

Todas las etapas y períodos de la vida exigen que las personas conserven la capacidad de cambiar. En efecto, a menudo, la vida parece un ciclo de constante cambio. Para desarrollar todas sus posibilidades, las personas están sometidas a cambios constantes. No cabe la posibilidad de elegir si se quiere cambiar o no, solamente se puede elegir cómo se va a cambiar. La buena noticia es que la jubilación, independientemente de la edad en la que se produzca, es una invitación a asumir el control de los cambios.

Por último algunas preguntas para empezar a pensar en su futuro:
¿Qué quiere hacer? ¿Por qué no lo está haciendo ahora? ¿Qué es lo que se lo impide?
¡Empecemos a disfrutar de esta oportunidad única!

Mónica Calero

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