El talento, o capacidad para entender, desempeñarse y ejercer una ocupación, requiere, según Dave Ulrich: “tres ingredientes esenciales: competencia, compromiso y contribución”.

Donde:
• Competencia: implica lo que las personas poseen de conocimientos, habilidades y valores requeridos para sus trabajos de hoy y mañana.
• Compromiso: implica el trabajo duro que los empleados están dispuestos a hacer, poniendo lo mejor de su energía para lograr el resultado.
• Contribución: implica que el empleado percibe que sus expectativas personales están siendo articuladas con las necesidades de la organización para la cual trabaja.

En esta ecuación para la generación de talento, los tres términos se multiplican, no suman. Es decir que, si alguno falta, los otros dos no son suficientes para reemplazarlo.

En términos de aplicación, podemos sintetizar estos tres componentes en: competencia (o capacidad) para hacer el trabajo, compromiso (o disposición) para hacer el trabajo y contribución (o encontrar sentido y propósito) en hacer el trabajo.

A la vez, para favorecer la identificación en la asociación de cada componente con la realidad del contexto de trabajo, podemos enunciar preguntas tales como:

Competencia:
• ¿Tengo la oportunidad de aplicar mis capacidades, educación y experiencia en mi trabajo actual?
• ¿Recibo asignaciones de trabajo nuevas y diferentes, actividades y proyectos que me proporcionan el nivel de desafío que necesito?
• En la organización actual, ¿se me da la oportunidad de hacer lo que hago mejor?
• ¿Soy reconocido por mi experiencia técnica?

Compromiso:
• ¿Se aprecia y reconoce mi esfuerzo en el trabajo que hago?
• ¿Tengo acceso a oportunidades de crecimiento profesional, recibiendo asignaciones de trabajo de mayor complejidad?
• ¿Puedo identificar claramente el impacto que mi trabajo produce en los resultados del negocio?
• ¿Integro un equipo de trabajo con identidad de propósitos, en el que nos ayudamos para lograr los resultados?

Contribución:
• ¿Realmente me gusta hacer mi trabajo actual?
• ¿Siento que mis valores personales están en línea con los valores de la organización para la cual trabajo?
• El trabajo que hago ¿ayuda al negocio a lograr sus objetivos generales?
• ¿Tengo oportunidad de dialogar sobre mi desarrollo con mi gerente u otros?

En circunstancias como la presente, donde hay más demanda que oferta de profesionales talentosos, verificar si tenemos las respuestas adecuadas a sus potenciales preguntas puede que haga la diferencia en que sigamos contando con sus competencias, compromisos y contribuciones.

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