BUENAS VIBRACIONES

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Las personas estamos expuestas constantemente a movimientos vibratorios, no sólo en ambientes laborales, sino también en edificios, medios de transporte, actividades recreativas y en la mayor parte de las actividades que realizamos.

El cuerpo humano es altamente sensible a los movimientos oscilatorios y por ello la respuesta a las vibraciones determina la aceptabilidad de éstas en muchos ambientes.

Por ejemplo, usualmente las vibraciones son percibidas y se convierten en molestias antes de dañar el objeto que vibra o el lugar donde este se sitúa. Las vibraciones en sistemas de transporte pueden causar molestias o interferir con actividades sin llegar a causar daños al vehículo. La vibración de herramientas y maquinaria produce daños y enfermedades sin afectar la herramienta o maquinaria.

Sin embargo, el tipo de vibración, sus características físicas y la percepción de esta por parte del hombre hacen que sólo un número reducido sea de real importancia. A este hecho se debe sumar la complejidad del proceso de percepción de vibraciones, que hace de los movimientos vibratorios un fenómeno difícil de evaluar y cuantificar de manera clara.

En cuanto a la cuantificación, una vibración es un movimiento oscilatorio, y por definición no es constante, sino alternado alrededor de valores promedio. La extensión de la vibración determina su magnitud, mientras que la tasa (o razón) de repetición de los ciclos de oscilación determina la frecuencia de vibración. La naturaleza de una futura oscilación se puede predecir a partir del conocimiento de oscilaciones previas (movimiento determinístico) o puede ser caracterizada solamente con algunas propiedades estadísticas (movimientos estocásticos, comúnmente llamados movimientos aleatorios).

Para la evaluación de la exposición del ser humano a las vibraciones, algunos métodos proponen asumir que el movimiento es estacionario y que un valor promedio representativo puede utilizarse para indicar la severidad del movimiento sobre el período completo de exposición. En la práctica, las condiciones de vibración cambian de momento a momento, y si se restringe la evaluación a los períodos en los que el movimiento es estacionario se pueden excluir los fenómenos de mayor interés.

Desde el punto de vista de la salud ocupacional, éste es un asunto de creciente interés debido al alto número de personas que trabajan expuestas a vibraciones ya sea de cuerpo entero, o bien, que se trasmiten a través de las manos.

Pablo Hernández

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