Luego de accionar sobre las principales medidas del ‘cómo’ y precisar el objetivo de ‘qué’ se busca lograr con la práctica de teletrabajo, es importante tener en claro que solo se puede implementar cuando la organización esté convencida de atreverse y aceptar que tal práctica tiene mucho de prueba y error y no es algo que funciona ni con todas las personas, ni en todas las organizaciones.

Algunas claves para implementar este tipo de trabajo a distancia:

1. Siempre realizarlo de manera gradual, con casos muy puntuales y hacer un proceso de aprendizaje mutuo (trabajadores y empresa).

2. Definir primero qué puestos, sin pensar en las personas, podrían teletrabajar. Por ejemplo, de los “n” puestos que posee cada operación, definir cuáles podrían y cuáles no. De los “n” puestos identificados, elegir no más de cinco y que sean rotativos a la hora de determinar los ocupantes.

3. Luego determinar de dichos puestos, cuáles a tiempo parcial y cuáles podrían ser a tiempo completo. Solo comenzar a tiempo parcial hasta tanto se consolide esta práctica y culturalmente la organización se sienta cómoda con introducirla.

4. Realizar un proceso de aprendizaje, es decir reuniones y focus group compartiendo las experiencias vividas a la hora de implementarlo.

5. Establecer un sistema de seguimiento, control y asistencia.

6. No descartamos una evaluación psicotécnica para determinar los aspectos de personalidad que encuadren con esta modalidad de trabajo, ejemplo extroversión, intromisión, dificultades para trabajar en grupo, etc.

7. Tomar todos los recaudos legales para encuadrarlos dentro de la facultad de organización y dirección, y no sea considerado un uso abusivo del ius variandi (NdR: alteración unilateral de las condiciones de trabajo por decisión del empleador).

8. Posteriormente, asignar los ocupantes de las posiciones, pensando en que dicha práctica deberían implementarla con los colaboradores de desempeño muy bueno o sobresaliente y nunca con los de bajo desempeño.

9. Que se perciba como un beneficio en el marco de las prácticas de compensación total de work-life balance y no como una utilización arbitraria y que genere interpretaciones de inequidades.

10. Establecer un plan de comunicación altamente cuidado para no generar desmotivaciones o enrarecimiento de clima.

11. Asegurarse que las tareas a realizar mediante teletrabajo podrán ser supervisadas y medidas en términos de resultados y a través de los recursos telemáticos online.

12. Capacitar a las personas que teletrabajarán y a sus superiores en que marco contexto y organización se debe teletrabajar. No es cuestión de decir “anda a tu casa y teletrabajá.”

13. Acordar con el gremio para aquellos colaboradores y casos que no sean fuera de convenio y lograr su adhesión a la idea de implementación.

14. Establecer la política, norma y procedimiento a la hora de decidir su implementación y describir el proceso de trabajo para validar su eficiencia, eficacia y productividad.

15. Tomar todos los recaudos de seguridad informática que permiten tener acceso a la red de la empresa de manera remota sin riesgos de intrusión externa.

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