Economía y Negocios enfrenta un lento reinicio de actividades en un contexto hacia la nueva normalidad. En este nuevo entorno, habrá que desarrollar la capacidad de adaptación en una realidad donde la incertidumbre y el cambio son la única constante. En este contexto “la agilidad” es la herramienta que le permitirá adaptarse y reaccionar de manera eficiente y efectiva.

Las tres propiedades que definen “la Agilidad” les permite detectar y aprovechar las nuevas oportunidades de innovación antes que los competidores. En consecuencia tiene capacidad de transferir los recursos, talento organizativo y foco de gestión a las nuevas iniciativas estratégicas, lo cual permite explorar nuevas oportunidades en un mundo complejo y con cambios acelerados.

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Toyota: Modelo de Negocios< El objetivo común de las organizaciones ágiles es realizar la creación colectiva de valor. Esto puede servir como guía y reinventar nuevas estructuras operativas y nuevos modelos de creación de valor para todas las partes interesadas, clientes, empleados, socios y socios. Han compartido un liderazgo transformador. Los líderes tienen credibilidad, confianza en sí mismos y perseverancia. Ser capaz de comprender e inspirar a otros, establecer conexiones emocionales e identificar mejor a los colaboradores a través del propósito y las metas comunes de la organización. Utilizan ciclos rápidos de decisión y aprendizaje. Trabajan en ciclos rápidos de pensamiento y acción, dividiendo el trabajo en ciclos pequeños; ejecutando en ráfagas breves, siguiendo metodologías ágiles y equipos autogestionados con pasión por lo que hacen. El foco en las personas es el corazón de la cultura y el liderazgo, comprometiendo y capacitando a todos en la organización para crear valor de manera rápida, colaborativa y efectiva. Aprovechan las tecnologías exponenciales para impulsar nuevos productos y servicios y nuevos modelo de negocio basado en plataformas y ecosistemas. Y operativamente reconsideran radicalmente sus tecnologías subyacentes para trabajar en redes colaborativas en iteraciones rápidas, y lograr un mayor velocidad de implementación y flexibilidad a través de las nuevas prácticas y herramientas ágiles. Conclusión
El modelo de la agilidad no es una cuestión de tecnología o procesos, sino de estructura, valores y cultura lo que realmente necesitamos son nuevas estructuras organizativas capaces de la explotación del negocio actual y la exploración de las nuevas oportunidades y nuevos modelos sistémicos para el cambio, con el fin de involucrar a toda la organización en la necesaria transformación.

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