El trabajo “freelance” o de manera independiente es una modalidad que cada vez gana más adeptos, sobre todo entre las profesionales femeninas.
Este método brinda la posibilidad de trabajar en un ámbito distinto a la oficina. Puede ser desde el hogar o en un bar, gracias a los medios informáticos y a las mejoras en la comunicación.

Según un informe del portal Freelancer.com, creció en un 30% en el último año la cantidad de mujeres que operan bajo ese formato autónomo. Más de 4 millones de mujeres están registradas en la plataforma a nivel global, y alrededor de 60.000 en la Argentina.
Hay dos grupos de mujeres “freelancers”: las pertenecientes a la generación Millenial, cuya incorporación al mundo del trabajo fue a través del empleo independiente (menores a 35 años) y las no quieren reincorporarse a una relación de dependencia tras haber tenido hijos (o lo hicieron por poco tiempo).

La tecnología permite realizar a distancia infinidad de trabajos. Entre los más elegidos por las mujeres argentinas se encuentran el diseño gráfico, comunicación, community management, fotografía, redacción de contenidos, traducciones y marketing.

Si bien para desarrollar algunos trabajos es necesario tener conocimientos en un área, hay algunos otros como los puestos de data entry, donde no hacen falta títulos universitarios sino habilidades y dedicación, apuntó el reporte de la plataforma de empleo.

Respecto a la cantidad de proyectos, la mayoría de las mujeres toman entre dos y tres proyectos en paralelo, aunque esto varía según la necesidad económica de cada familia.

Si bien uno de los motivos para elegir esta forma de trabajo es la flexibilidad de horarios, se calcula las “freelancers” trabajan diariamente entre 6 y 8 horas, intercaladas con las rutinas de la casa, los hijos, ocio y actividades personales.

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